sábado, 15 de enero de 2011

Inmenso

Que decir respecto a que tu mirada me inspira.
A cada suspiro me llenas los párpados de cálidas lágrimas que bajan por mis pómulos hasta la comisura de los labios.
Sigo el camino marcado por tu sonrisa, guiado por su luminoso resplandor.
Cómo decirte que me conviertes en vulnerable, en cuando tus dientes son rozados con un calido suspiro de aliento, en cuanto tus ojos se cierran y dan via libre a la imaginación.
Sigo tus pensamientos a distancia, y juraria que me hacen acercarme a ti, bajo la dificultad de la imposibilidad.
Que tu mano, acaricie mis pálpitos. Que tu mano, cierre mis labios. Que tus labios toquen mi mano. Que mis sentimientos, te acerquen a mi.
La sencillez de tus pensamientos es promíscua, siempre a su aire, siempre en su sitio.
Porque la necesidad de tenerte cerca, se ve complementada con la complicacion de tenerte lejos.
Haces que te persiga hasta el más inhóspito de los recovecos, hasta el más agudo de los cánticos.
Sumergido en la pluralidad, no paro de mirar bajo las piedras. ¿Soy yo?

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