viernes, 16 de septiembre de 2011

1730

No me digas que los edificios se construyen, y que el sol quema, no me digas que todo se acerca, para alejarse. No me imagino como tal frialdad recorre caminos dentro de ti, como te consume la intransigencia... Aquella vez que por primera vez me llegó tu luz, nunca imaginé que esto será asi, ni que nuestros rascacielos se desplomarian; De haberlo sabido, hubiera tomado la salida mas fácil y menos dolorosa. Mi corazón no habria palpitado a velocidad de guepardo, ni se me habrian derretido las ideas a tu lado. Se que todo se ofrece para sentirse feliz, pero la felicidad no se regala.

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